Reseña | La La Land (2016)


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Dir. Damien Chazelle | Estados Unidos | 127 minutos

Sinopsis: Mia, una aspirante a actriz que trabaja como camarera, y Sebastian, un pianista de jazz que se gana la vida tocando en sórdidos tugurios, se enamoran, pero su gran ambición por llegar a la cima amenaza con separarlos. (FILMAFFINITY)

Cada que uno se pone frente a una pantalla a contemplar una pieza cinematográfica se está exponiendo a toparse con una obra que le cambie la vida, tal vez por 15 minutos, por el tiempo que dure la cinta, un día, una semana o de forma permanente, y no lo digo sólo para bien. Hay películas que nos suben el listón y nos obligan a ser más exigentes, ya sea con el visionado de otras cintas o, si usted se siente temerario, para la vida misma.

Intentaré no generalizar al hablar de las opiniones provenientes de quienes ya han visto La La Land; por una parte están los que la aman, y por otra los muertos en vida a los que les corre veneno por el torrente sanguíneo. Oops, fallé. Lo siento, pero estamos ante un filme que puede no gustar a más de uno –cada quien sus razones-, sin embargo, no podemos hablar de que ésta no sea una obra maestra.

Híbrido entre la modernidad y el estilismo mítico del musical de los 40’s y 50’s, La La Land es una pieza que toma al espectador por la cintura y lo conduce sobre una pista que sirve como escenario para una historia de amor entre dos personajes cuya principal motivación individual es salir de un pozo de mediocridad laboral para dar el salto a ese oasis que todo profesional anhela en sus respectivas vocaciones: un poquito de reconocimiento.

Aunque para muchos pueda sonar ya de por sí cursi lo que se nos plantea, el filme opta por una estética que mezcla los cines de marquesinas luminosas y a las parejitas que se citan en los románticos miradores, a la par de teléfonos inteligentes y automóviles eléctricos, lo que genera una magnifica ilusión de vivir en otro tiempo, en una época de películas rosas con finales felices, sin sacarnos de una realidad en la que todo -incluido el deseo de un amor eterno- es perecedero.

En términos de guion creo que está bastante claro que este es un film cuya forma domina al fondo, y no, no está mal, no es pecado que así sea, y es que aún hay gente que se empeña en seguir demandando la reinvención del hilo negro en lo que respecta a los argumentos en el cine, generando que haya espectadores -especialmente en el romance- que adopten la idea de que una película no es buena por el simple hecho de que cuenta una historia que “ya conocen”. Si, con esa lógica tan aplastante es que van algunos por la vida.

La La Land no es únicamente un romance musical, el trasfondo que se nos propone es profundamente dramático, y es que en diversos lapsos de la historia los personajes se ven enfrentados a sí mismos (incluso llegando a perder), evitando que una trama de potencial sentimentaloide y folletinesco se convierta en algo tridimensional que goza de total verosimilitud. La película es solemne cuando debe serlo, graciosa, profunda, melosa e incluso agresiva también cuando debe serlo, y de eso se alimenta el cine, de ritmo, y el señor Damien Chazelle lo domina como la gente grande.

En aspectos técnicos no hay realmente un sólo “pero” que yo pueda ponerle a esta película, visualmente es tan potente como en su diseño sonoro y su música, y es que estamos ante esa clase de filmes que incluso a ojos cerrados podrían seguir siendo piezas que le harían pensar a cualquier alien que somos una raza capaz de vagar por el universo conquistando galaxias.

No pienso perder el tiempo recomendándote el visionado de esta película, estoy decidido a obligarte a que acudas a tu cine de confianza y la veas de inmediato, y si es necesario que un servidor vaya personalmente a tu casa y te arrastre de las piernas hasta el complejo de cines y me sirva un bote de palomitas a cuenta tuya, lo haré. Tengo un apetito dantesco y no dudaré en satisfacerlo; créeme, es por tu bien.. La La Land, el amor en Cinemascope.

Por Jonathan Mata Richardson

(Ver trailer)

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Jorge dice:

    Mi problema con Chazelle en Whiplash y esta obra es que el fondo está tan supeditado a la forma que el fuerte del director es crear estructuras maravillosas en su forma técnica( la edición de Whiplash y su montaje, el espectacular plano secuencia inicial de La La Land) y no tanto estructuras narrativas como por ejemplo Jonze y aunque no me guste mucho Gondry Pero bueno… eso digo yo.

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