Reseña | Ciudades de Papel (2015)


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Dir. Jake Schreier | Estados Unidos | 109 minutos

Sinopsis: Quentin es un joven con mala suerte en el amor que, una noche, se topa con su legendaria, inalcanzable y enigmática vecina Margo Roth Spiegelman en la ventana de su cuarto… ¡Disfrazada de ninja! Por si no fuera suficiente, su antigua amiga le convence para una difícil misión: vengarse de todos aquellos que le han hecho daño. Al día siguiente, con Margo desaparecida, Quentin se ve obligado a digerir lo sucedido y empieza a buscar pistas sobre ella. (FILMAFFINITY)

Las comparaciones siempre van a ser odiosas, aunque por otra parte son inevitables. Lo anterior lo digo porque muchas de las personas que van a ver, o evitar, este filme lo harán dependiendo del sabor de boca que les haya dejado Bajo la misma estrella (ambas películas basadas en libros de John Green), y teniendo en cuenta que la experiencia de un servidor con dicha cinta fue muy buena era obvio que las expectativas por ver esta nueva adaptación eran de proporciones bestiales.

Voy a comenzar diciendo que Ciudades de Papel no termina por ser ni un teen romance, ni una comedia romántica, ni drama cómico, ni misterio, ni nada… el primer fallo es que realmente no estamos seguros de qué sentir, vamos de un momento de reflexión entre los personajes a los chistes sobre madres, y de berrinches adolescentes a bromas raciales; no me malinterprete, hay lugar para todo en el filme, la cosa es que no terminamos por entender dónde diablos estamos parados emocionalmente la mayor parte del tiempo.

Ciudades de Papel trabaja bien la mayoría de los elementos parte por parte, tiene un buen cast, está bien musicalizada, los diálogos son ingeniosos, la motivación de los personajes roza lo genuino; no obstante cuando todo está agrupado no termina por andar. Sería como tomar un montón prendas de ropa de distintos estilos, por más maravillosas que sean en lo particular, al final del día en conjunto terminan por no combinar.

Si algo bueno pudo heredar esta película del anterior éxito fílmico basado en el trabajo de Green es el entendimiento del concepto amistad y la importancia de los personajes secundarios como pilar narrativo. Este es un caso clarísimo de la función que tienen los secundarios en el funcionamiento de un relato, son el verdadero combustible que echa a andar la maquinaria de una historia.

Personalmente he de confesar que este es uno de esos casos donde los compinches del héroe le roban el total protagonismo, no se siente una plena identificación por ninguno de los dos personajes principales ni se termina por sentir que hay algo sucediendo realmente entre ellos. Por un lado tenemos al chico bueno que vive en la friendzone, y por el otro a la jovencita inestable que va por la vida destanteando a quien se deje. Una especie de Summer Finn mal definida.

En términos generales estamos ante una de esas películas que pretende ser atípica y que en su intento de serlo se convierte en eso de lo que está huyendo, y aunque tiene momentos semi-profundos no es más que uno de estos filmes para adolescentes cuya trascendencia no va más allá de tener a Cara Delevingne entre sus filas y ser una película del mismo escritor de Bajo la misma estrella. Tiene sus momentos, si, pero si usted toma cualquier película que tenga a la mano y se pone a verla, se dará cuenta de que también los tiene y que son probablemente igual de perecederos.

Por Jonathan Mata Richardson

(Ver trailer)

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