Reseña | Graduación [Bacalaureat] (2016)

el

Bacalaureat CineParrafos

Dir. Cristian Mungiu | Rumania-Francia | 128 minutos

Sinopsis: Romeo es un médico de casi 50 años que dejó atrás las ilusiones relacionadas con su matrimonio, ahora acabado, y su Rumanía, destrozada por los acontecimientos. Para él todo lo que importa ahora es su hija, de 18 años. Tras los exámenes finales, la joven irá a estudiar a una prestigiosa escuela en Inglaterra. En la víspera del examen, la hija es atacada en la calle. A partir de entonces, hará todo lo posible para garantizar que ello no perturbe el destino que ha elegido para su hija. (FILMAFFINITY)

Si usted tuviese que compartir con su hijo algo para su potencial bienestar por las preocupaciones propias de un padre y además de eso, si usted también fuera Defeño, hubiese escuchado a La Revolución de Emiliano Zapata en vivo en esos emocionantes setentas, hubiese visto jugar al grandísimo Pelé y casi 50 años después, sus retoños tuviesen a sus retoños porque usted embarazó a la novia de su mejor amigo en el baño de un bar en Garibaldi, y cuando oyó a la Revo en una de esas tocadas le comenzó a dar asco el cigarrillo cuando empezó a fumar otro tipo de cosas (incluyendo el tabaco) y luego aquel Brasil se coronó en el Azteca y usted no podía creer lo feliz que era; si todo esto hubiese significado algo para usted y para todos, bueno, hoy no estaríamos tan jodidos conmoviéndonos ante las nuevas generaciones que no se conmueven ante prácticamente nada. El valemadrismo de los ya postmillenials solo es el desemboque de la desencantada época que les tocó vivir. En este sentido Cristian Mungiu, que hizo una casi orwelliana cinta de estos menesteres en 2007 llamada 4 luni, 3 saptamâni si 2 zile en la que nos presentó una maravillosa historia en la que los factores éticos del ser humano siempre están en continuo choque y conflicto con los valores éticos de la humanidad misma como objeto que no nos es propio siempre que damos por sentado que la humanidad que no es uno, está mejor capacitada que uno mismo. Usted puede intercambiar a absolutamente cualquier jovencito (a) de hoy, y ponerlo en las mismas circunstancias en las que estuvieron los personajes de esta cinta rumana, donde el enfoque está puesto en un tema casi nada importante en la actualidad, como lo es el aborto, y nadie se creería absolutamente nada. Todos se preocupan por todos y nadie previene el problema sin tener que estarse metiendo en un embrollo todo el maldito tiempo. Ultrajada por el poder capitalista devenido en un comunismo a lo imbécil que fue este periodo de la sociedad rumana, que acá en Latinoamérica sin ser precisamente algo parecido al socialismo también nos han ensartado gacho, fue precisamente el germen del vale madres y posmoderno enfoque que convirtió a los personajes y a nosotros mismos en lo que somos: una bestial casi bíblica entidad con muchísimos servidores: Nosotros, todos los burócratas. Y los últimos, o los más jóvenes son los menos culpables… por ahora.

La misma burocracia como malvada entidad metafísica, es lo que rige todo el enfoque como cine puro de Bacalaureat (Graduación). Planos medios todo el tiempo, música diegética casi siempre, muchos silencios que se interconectan con actitudes aparentemente no dubitativas del papá Romeo, como su ingobernable voluntad que no se cansa aunque haya tanto desgaste y por ende esfuerzo todo el tiempo porque su hija tenga una mejor vida, cuéstele lo que le cueste, hasta en esos maravillosos momentos muertos como placeres propiamente estéticos para el espectador en la cinta. Todos tenemos problemas y lo que hacemos solamente es ir postergando estos mismos momentos enfadosos y dolorosos para después en la perspectiva de Romeo, que no sale de una cuando ya se metió en otra, y no solamente por lo que concierne a él, sino que es presa del mismo dinosaurio que se come a todos y todos hacemos fila para cuando nos toque ser devorados. Aquí el problema no sería hacer fila si pudiésemos evitar al monstruo gigante, en todo caso, hasta el dinosaurio baila por dinero, entonces ya tenemos 2 problemas.  Tenemos al dinosaurio que nos come mientras alguien nos paga por hacerle al ciego. Aquí lo chistoso es que todos estamos formados en la misma pinche fila y las nuevas incorporaciones nomás hacen la fila más y más larga y cuando uno está formado en la fila para que le devore el dinosaurio mientras devora a los demás, tratas de dar sentido a tu vida en esos momentos que la memoria guarda como la chica que no te pertenecía mientras fumabas quien sabe cuántas madres e ibas a ver el fútbol al estadio, en esos pequeños momentos que se interconectaron  que para bien y para mal quedan inmortalizados en un plano final donde tu hijo o el hijo de un rumano, donde la nueva generación de estudiantes de esa universidad europea o de esta escuela de la capital mexicana o de la tapatía es fotografiada por un papá orgulloso de su nena, otra generación más, más aplausos para todos, nosotros pasamos, el recuerdo no, la fotografía permanece, la esencia no cambia, todo trasciende, menos nosotros. Y esta analogía como forma de eternidad sucede, “estas cosas pasan, estas cosas ocurren, debemos ayudarnos”, dice el rechoncho Bulai. El problema sigue siendo el enorme reptil.

Por Jorge Enrique Munguía Quintero

(Ver trailer)

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. qué buena pinta!! me la apunto, gracias por la recomendación!!

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