Reseña | Distancias cortas (2015)


Distancias cortas

Dir. Alejandro Guzmán Álvarez | México | 104 minutos

Sinopsis: Un cuento de hadas urbano acerca de Fede, un hombre de 200 kilogramos al que le cuesta desplazarse dentro de su propia casa. Cuando encuentra un viejo rollo fotográfico, Fede decide salir de su encierro para revelarlo. En la tienda conoce a Paulo, un chico solitario amante de los comics que le venderá una cámara usada. Junto con su cuñado Ramón, Fede encuentra en la fotografía algo más que un hobbie; entre los tres crecerá una amistad que les cambiará la vida para siempre.

Ir a un festival de cine es arrojar una moneda al aire, es estar dispuesto a tener que fumarte decenas de producciones intrascendentes en la espera de encontrar la famosa aguja en el pajar. Esta película, señores, no es sólo eso, es una aguja de oro sólido.

Moverse a placer entre el drama y la comedia no es algo que se consiga con facilidad, y son realmente muy pocos los realizadores que logran ejecutarlo sin perderse en el intento, y esta es una película que precisamente provoca que las lágrimas de conmoción se fundan con las derramadas por las risas.

Cuando pensamos en el relato de un hombre que sufre de obesidad mórbida quizá venga a nuestra mente, en un plano principal, el aspecto social (tal vez las burlas o las miradas juiciosas, etc.), pero aquí, aunque dicho elemento queda implícito, se trata de la lucha de un hombre que lidia con su entorno más inmediato; las dificultades para llevar a cabo las tareas domésticas más básicas, las escasas posibilidades de mantener una convivencia con otras personas, y la impotencia de sus seres queridos ante su grave situación.

Distancias cortas no es un filme sobre la enfermedad ni la soledad, es una película sobre seguir adelante pese a lo complicado que en ocasiones resulte la vida, es una película que nos invita a no perder la esperanza, a no sumergirnos en un pozo de pretextos, y nos insta a buscar el modo de reinventarnos, incluso cuando pareciera que existen pocas razones para hacerlo, es una película acerca de no quedarse inmóvil, que nos dice que a veces la respuesta puede estar debajo de nuestra propia cama.

Creo que sobran las razones para reiterar que este es un filme maravilloso, con una historia redonda (sin dobles sentidos), personajes entrañables, un diseño sonoro impecable (cosa rara en nuestro cine), una magnifica dirección, un diseño de producción bastante pulcro, y unas interpretaciones -el señor Luca Ortega a la vanguardia- que se pueden enmarcar y colgarse en la sala de cualquier casa.

Recomiendo el visionado de esta cinta a todo aquel que tenga acceso a ella, creo que es una oportunidad irrepetible de ver una propuesta mexicana de excelente manufactura que cuenta con todo el potencial para convertirse en uno de los grandes exponentes  de la “dramedia” nacional contemporánea. Distancias cortas, vale su peso en oro.

Por Jonathan Mata Richardson

(Ver trailer)

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