Reseña | Turbo Kid (2015)


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Dir. Anouk Whissell, François Simard & Yoann-Karl Whissell | Canadá-Nueva Zelanda-Estados Unidos | 89 minutos

Sinopsis: En un futuro post-apocalíptico, el agua es un bien muy preciado y en todo el mundo solo hay una ley, la del más fuerte. The Kid es un joven que se ha criado solo en un mundo duro y cruel, gracias sobretodo a la ayuda de cómic retro y otros objetos de tiempos pasados que se han convertido en su particular obsesión. Con ayuda de compañeros que irá encontrando a lo largo de su camino deberá luchar contra Zeus y su grupo de salvajes que se han auto-proclamado los jefes de todo el territorio. (FILMAFFINITY)

El cine se puede definir en dos grandes corrientes, una que ha buscado maneras más sofisticadas de atraer al público, ya sea con efectos digitales hiperrealistas, estrategias de marketing que nos hacen creer que necesitamos una novena entrega de equis franquicia, adaptaciones de toda clase que buscan jalar adeptos de otros lados, o las famosas -y cada día más abundantes- biopics; la otra es la que se sustenta en los circuitos excluyentes que filosofan, se rasgan las vestiduras, y por momentos hasta creen que están dándole al mundo una cátedra sobre el entendimiento de la existencia. Ambos son válidos y tienen sus públicos cautivos.

Hay una cosa que no se nos tiene que olvidar, el cine surge como un jolgorio, como un entretenimiento de feria que tiene como principal destino la tarea de distraer. Hay quien se toma estos principios a rajatabla y busca provocar dicho efecto a base de cualquier artimaña, y los hay quienes se preocupan por entregarnos productos bien elaborados, los cuales terminamos por volver a consumir tarde o temprano.

Turbo Kid es una mezcla bastante divertida de todo aquello que nos entretuvo en la década del ochenta (un poco de setentas, un poco de noventas), se parece a todo y es igual a nada. Hay un mucho de Mad Max, TerminatorBack to the future, Soylent GreenEl bueno, el malo y el feo, etc.. y aunque no lo creas, la mezcla es maravillosa. A diferencia del corto reciente Kung Fury esta cinta va menos encaminada hacia la comedia y respeta más los elementos de la aventura; es una especie de parodia que no busca ser recordada como tal.

Turbo Kid es un pequeño universo en el que a pesar de que sabes que puede pasar cualquier cosa existe un cierto grado de coherencia y de lógica, es decir, una vez que asumes el concepto todo termina por resultar bastante verosímil. Aún cuando tenemos a un chico común y corriente rodeado de vaqueros, robots y pandilleros en bicicleta, no terminamos por sentir que aquello es un completo sinsentido. Así de bien estructurado está todo.

La grandeza de este filme radica en lo claro que se tenía todo en el papel, es evidente que se conoce un tipo de música, un tipo de dialogo, una determinada estructura narrativa, y una conciencia de las inquietudes fílmicas de las tres décadas pasadas. La película está bien ambientada, muy bien musicalizada y cuenta con un diseño de personajes excelso. Ah, y por cierto, es bestialmente violenta.

¿Recomiendo esta cinta? Sin lugar a dudas. Si lo que se busca es la nostalgia por las cintas ochenteras de aventuras, es la opción. Si se busca gore, es la opción. Si se busca un western en un escenario distopico, es la jodida opción. Cuando el entretenimiento llega a su estado más puro, tenemos Turbo Kid.

Por Jonathan Mata Richardson

(Ver trailer)

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