Reseña | La Sapienza (2014)


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Dir. Eugène Green | Francia-Italia | 101 minutos

Es muy grato encontrarse con este tipo de películas que en sus estructuras narrativas están lejos de los convencionalismos a los que estamos acostumbramos a ver. El director Eugène Green, nacido en Nueva York se traslada hasta Italia para filmar con lujo de detalle algunas de las construcciones arquitectónicas más emblemáticas de ciudades como Milán y Turín para contarnos la historia de Alexandre y Aliénor Schmidt, matrimonio residiendo en Francia que en un viaje a Italia conocen a la enferma joven Lavinia y su hermano Goffredo que tiene interés en estudiar arquitectura en Venecia a donde se trasladará en poco tiempo. Es así que a regañadientes por parte de su esposa, Alexandre toma como pupilo a Goffredo para tratar de enseñarle en su corto viaje conceptos sobre arquitectura, pero al final es él quien aprenderá del joven.

Alexandre Schmidt es un afamado arquitecto que está obsesionado con la vida y obra de Borromini o Francesco Castelli, uno de los máximos exponentes dentro de la arquitectura romana, y planea escribir un libro sobre él; es aquí cuando el director Green hace uso con toda lucidez de un lenguaje cinematográfico muy avant garde con medios y primeros planos donde los protagonistas hablan directamente hacia la cámara y explican conceptos filosóficos que como espectadores entendemos perfectamente. Nos conectamos con los personajes no por sus actuaciones o la química que haya entre ellos, sino que como piezas de una gran construcción los cuadros o serie de fotogramas con diálogos que hay entre los actores y nosotros nos permiten hacerlo. La música que acompaña al film con arias y operas es un estupendo ingrediente que hace que la película que el director está construyendo para nosotros fluya y nos sea deliciosamente verla y escucharla. La fotografía es muy limpia con encuadres cuasi divinos que nos permiten poco menos que viajar al lugar y atestiguar como si estuviésemos allí.

Hace falta desprejuiciarse para ver esta película, no es fácil de observar pero una vez terminado el viaje uno termina con un gran sabor de boca… y de ojos y de oídos. Haría falta como dijese un personaje: Echar luz sobre los fantasmas que nos habitan para no comparar esta obra con cualquier estreno norteamericano en cartelera y por ende tildarla de aburrida.

Por Jorge Enrique Munguía Quintero

(Ver trailer)

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