Reseña | Timbuktu (2014)


Timbuktu (1)

Dir. Abderrahmane Sissako | Mauritania-Francia | 97 minutos

Sinopsis: Año 2012, la ciudad maliense de Tombuctú ha caído en manos de extremistas religiosos. Kidane vive tranquilamente en las dunas con su esposa Satima, su hija Toya e Issam, un niño pastor de 12 años. Pero en la ciudad los habitantes padecen el régimen de terror impuesto por los yihadistas: prohibido escuchar música, reír, fumar e incluso jugar al fútbol. Las mujeres se han convertido en sombras que intentan resistir con dignidad. Cada día, unos tribunales islamistas improvisados lanzan sentencias tan absurdas como trágicas. El caos que reina en Tombuctú no parece afectar a Kidane hasta el día en que accidentalmente mata a Amadou, un pescador que ha acabado con la vida de su vaca favorita. Ahora debe enfrentarse a las leyes impuestas por los ocupantes extranjeros. (FILMAFFINITY)

Existe un alto riesgo de ninguneo cuando se reseña una película con la que jamás se estableció una conexión, sin embargo no pretendo escribir una opinión basándome en lo que el resto de la gente dice solo para no ser el frijol en el arroz.

La película retrata la realidad de una cultura lejana a la occidental y nos invita a presenciar en primera fila el drama individual y colectivo que se vive gracias a las costumbres sociales y religiosas impuestas desde quién sabe cuando. En un contexto meramente fílmico Timbuktu se apega a un lenguaje más bien contemplativo que invita al espectador a sacar sus propias conclusiones sobre la historia contada.

Contar la historia de un pueblo lleno de tradiciones conservadoras y extremistas no convierte a Timbuktu en una gran película, Abderrahmane Sissako no está inventado nada, lo plasma y el mérito no va más allá de retratar una realidad que está ahí afuera. Vuelvo a lo mismo, no pretendo menospreciar la obra, pero el hecho de que una pelicula retrate una realidad distinta a la nuestra no la convierte en una obra maestra, al contrario, nos recuerda la gran cantidad de información que ignoramos.

Personalmente encontré en está película un pretexto perfecto para irme a la cama temprano, me resultó aburrida y bestialmente repetitiva con los tópicos tratados en cintas recientes provenientes de distintas partes del mundo, incluida la infumable Leviathan, por lo que me alegro de que sólo haya durado una hora y media y no haya terminado yo en un coma irreversible tras finalizarla.

Por Jonathan Mata Richardson

(Ver trailer)

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