Reseña | Magia a la luz de la luna (2014)


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Dir. Woody Allen / Estados Unidos / 97 minutos

Teniendo muy presente la estética de El gran amante en la mente, me dirigí con cierto miedo a ver Magic in the moonlight, la mas reciente entrega de Woody Allen, y no, realmente no tenia ninguna referencia sobre la trama ni el resto del reparto, era pura y llana especulación, tal vez el puro ánimo de querer joder.

La historia se sitúa a finales de los años 20, comenzando en Berlín con un espectáculo de magia presentado por un tal Wei Ling Soo, un ilusionista de fama mundial que no es mas que un británico caracterizado como chino. El hombre detrás del disfraz es Stanley Crawford (Colin Firth), un tipo altanero, escéptico y ególatra que es invitado por un amigo y colega a intentar “desenmascarar” a una joven que dice poseer habilidades psíquicas, y que según él, está timando a una familia adinerada que se ha dejado deslumbrar por su poder. Una vez en Francia, país de residencia de esta familia, y cuyo viaje aprovecha para visitar a su tía, Stanley es presentado a la encantadora muchacha, Sophie (Emma Stone), quien de inmediato pone en marcha sus “poderes” de una forma… caricaturesca. Aun cuando Sophie parece haber acertado algunos datos sobre Stanley, él permanece incrédulo e insiste en saber el modo en que logra engañar a las personas, y es que además de conocer cierta información también organiza sesiones espiritistas donde las velas levitan y los entes del mas allá se comunican a base de golpeteos. Sophie y Stanley comienzan a pasar mas tiempo juntos, lo que le permite conocerla un poco mejor, y aunque el hijo de la familia rica la pretende sin reparo alguno, ella parece estar desarrollando sentimientos por Stanley. Él, aun con todo su pesimismo y escepticismo comienza a darse cuenta de que tal vez existan cosas mas allá del mundo lógico y estructurado en el que ha depositado todas sus creencias.

 Esta sin duda ha sido una de las cintas mas brillantes en la ultima década por parte del icónico Allen, quien se caracteriza por escribir comedias para un sector no tan general, sin embargo la única queja que un servidor puede expresar es que, aun teniendo a un extraordinario Colin Firth a la cabeza, no deja de ser un personaje derivado de Mr. Darcy de Orgullo y Prejuicio (incluso de Mark Darcy del Diario de Bridget Jones, la versión moderna del clásico de Jane Austen), y aunque Woody Allen esté acostumbrado a interpretar al mismo personaje siempre, me hubiese gustado un rumbo distinto para Firth. Emma Stone luce radiante, fresca y tremendamente divertida en un personaje que le viene como anillo al dedo. Me alegro de que Magic in the moonlight no sea un capitulo mas en la eterna comedia del cineasta de casi 79 años, aunque bueno, tal vez si lo sea, pero por lo menos ha sido un estupendo capitulo.

Por Jonathan Mata Richardson

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